«El musulmán prefiere ser enterrado en el lugar donde vive»

Fuente: Diarioinformacion.com 

Cementario musulmánA. PRADO L a preferencia religiosa de los musulmanes es enterrar al muerto en la ciudad donde vive, si es posible 24 horas después de su fallecimiento», afirma el presidente de la Comunidad Islámica de Alicante, Majed Khadem, que matiza que en el Magreb, por el contrario, la práctica más común es el entierro en el lugar de origen.
Por este motivo, así como por el elevado coste que supone para las familias de los fallecidos su repatriación, la Comunidad Islámica viene reclamando desde 1997 al Ayuntamiento de Alicante espacio en el camposanto para enterrar a sus muertos, ya que hasta ahora eran trasladados al cementerio de Murcia o a otros lugares de la península, como Zaragoza, donde la comunidad dispone de una parcela desde hace trece años, o Madrid.
Sin embargo, Khadem indica que las nuevas normativas exigen que los enterramientos se realicen en los municipios de residencia de los fallecidos, por lo que recientemente la población musulmana ha alcanzado un compromiso verbal del responsable municipal de Servicios y Mantenimiento, Andrés Llorens, de disponer de una parcela para los enterramientos islámicos en los terrenos destinados a la ampliación del cementerio municipal, que prevé llevarse a efecto el próximo año.
Esta decisión supone una mejora para las familias de los musulmanes fallecidos en la provincia, ya que «la media del gasto es de unos 5.000 euros que la mayoría no puede pagar y reunir esas cantidades es una carga muy fuerte», indica el responsable de la Comunidad Islámica, con unos 20.000 fieles en Alicante.
Los enterramientos musulmanes tienen entre su principal característica que los difuntos deben colocarse orientados hacia la Meca, cuya fosa se tapa con placas de hormigón para evitar que caiga tierra sobre el cuerpo ya que no existe ataúd, salvo para casos de muertes por enfermedad contagiosa.
Los difuntos siguen los rituales de lavado y amortajamiento, que debe ser cubierto con tres sudarios blancos en el caso de los hombres y de cinco, en el de las mujeres. Tras el fallecimiento, la comunidad debe realizar la oración funeraria consistente en algunos dichos y súplicas, que se puede realizar en la mezquita o el cementerio.

Escribe un comentario